El Ara Pacis está compuesta por un
recinto perimetral que cierra en su interior la Mensa, el altar sobre el que se realizaba el sacrificio.
Su decoración interna cita las formas
de un rito arcaico (según la política de restauración religiosa de Augusto), y
fija el tiempo con la referencia continua de referencias simbólicas en los
elementos decorativos. Existe un ritmo alternado de festones con espigas, bayas
y frutas de cada estación… que hacían referimiento a la repetición de los
ciclos naturales de muerte y renacimiento.
Todo el recinto está apoyado sobre un
basamento de mármol de forma rectangular. Por encima de la base, el recinto
alcanza los 6,3 metros de altura. Externamente, esto se divide en dos zonas
decorativas, una inferior con decoración espiral y otra superior con figuras.
Ambas zonas divididas con una banda de 33 centímetros de altura, que recorren
todos los alzados interrumpiéndose solo en las pilastras que componen los
ángulos.


