No
debían fabricarse ni de arena, ni de tierra pedregosa, ni de tierra de arena
gruesa. Debían hacerse de tierra blanquecina con abundante arcilla, o de tierra
roja o sabulo fuerte y grueso, ya que estas tierras tenían la capacidad de que
poseían gran consistencia por su ligereza, no resultando difícil trabajar con
ellas y se podían colocar con gran facilidad (VITRUVIO, 1995, 103).
![]() |
Tipos de ladrillo (Cairoli, 2004, 154) |
Para la fabricación de los ladrillos, en su inicio no había diferencia ninguna con la realización del tapial, y su diferenciación se encuentra en la realización de paralepípedos fáciles de manejar y que se dejaban secar al sol para que se convirtiera en un material de construcción sólido que se montaba sin construcción auxiliar y que se ensamblaban con arcilla húmeda.
Según
Vitruvio, los mejores eran aquellos que podían ser usados cuando estaban bien
secos y sin cocer al fuego (PERRAULT, 2007, 28) y se empleaban cuando las
paredes eran gruesas.
Para
dar forma a los ladrillos se utilizaban moldes de madera sin fondo divididos en
un número de casillas de la misma dimensión todas ellas, y que el obrero
rellenaba y vaciaba después de un golpe.
A
pesar de que se pueden realizar durante todo el año, Vitruvio recomendaba que
si fabricaran en otoño o primavera y que se dejen secar durante dos años[1].
Tanto
Vitruvio como Plinio señalan tres tipos de ladrillos, estos son: Ladrilo de
Lidia, tetradoron y pentadoron (ADAM, 1996, 64; CAIROLI,
2004, 152; VITRUVIO, 1995, 103). Además
de estos ladrillos, se fabricaron también los llamados “medio-ladrillos”.
Cuando se colocan unos sobe otros, a nivel, se va construyendo alternando
hileras de ladrillos con hileras de medio-ladrillos[2]
(VITRUVIO, 1995, 104).
Más
tarde, cuando se descubren las propiedades de la arcilla cocida, se empiezan a
cocer en hornos, al principio de usaban desengrasantes vegetales, pero más
tarde se usaron los minerales, siendo el principal la arena.
Los
hornos que se usaron eran idénticos a los de un alfarero, variando sólo las
dimensiones. Su forma podía ser circular o alargada. El tiempo de cocción
variará por tanto según sus dimensiones y las condiciones atmosféricas y el
combustible que se usara para su cocción.
Además
de la cocción en los hornos, existía otro método llamado cocción a la carbonera, que consistía en apilar los ladrillos
crudos preparando en la base del edificio una o varias cámaras de caldeo que se
alimentaban del fuego directamente.
Con
el tiempo, se dieron cuenta de que podían realizar cualquier tipo de molde, por
lo que empezaron a crear modelos de ladrillos para columnas, siendo secciones
de discos con radio el radio del fuste que se fuera a construir (ADAM, 1996, 65;
CARRILLO, 1992, 316), además de descubrir que podían tener un uso distinto al
que siempre se le había dado, esto es, que podían usarse en contacto con el
agua ya que se trataba de un material refractario (CARRILLO, 1992, 316).
La
dimensión de estos ladrillo solía ser de 60 cm de lado por 4 ó 5 cm de espesor
(CHOISE, 2005,23).
BIBLIOGRAFÍA
ADAM, J-P (2002): La construcción romana. Materiales y técnicas. León. Editorial de los Oficios.
AMICI, C.A. (2008): “Dal monumento all’edificio: il ruolo delle dinamiche di candiere”. Arqueología de la construcción I. Los procesos constructivos en el mundo romano: Italia y provincias occidentales. Mérida. CSIC, Junta de Extremadura, Università degli Studio di Siena. Pp. 13-32.
BENDALA GALÁN Y OTROS (1999): El ladrillo y sus derivados en la época romana. Madrid. Casa de Velázquez, UAM.
CAIROLI FULVIO, G. (2004): L’edilizia nell’antichità. Roma. Carocci.
CARRILLO DIAZ-PINES, J.R. (1990): “Técnicas constructivas en la villa romana de El Ruedo (Almedinilla, Córdoba)”. Anales de Arqueología Cordobesa 1. Pp. 81-108.
CARRILLO DIAZ-PINES, J.R. (1992): “técnicas constructivas en las villa romanas de Andalucía”. Anales de Arqueología Cordobesa 3. Pp. 309-339.
CHOISE, A. (2005): El arte de construir en Roma. Madrid. Instituto Juan de Herrera y Ministerio de Fomento.
MARTA, R. (1990): Architettura romana. Tecniche costruttive e forme architettoniche del mondo romano. Roma. Kappa.
PAIS, A. (2008): “L’edilizia romana nella Toscana Tirrenica alla luce dell’Archeologia dell’Architettura”. Arqueología de la construcción I. Los procesos constructivos en el mundo romano: Italia y provincias occidentales. Mérida. CSIC, Junta de Extremadura, Università degli Studio di Siena. Pp. 67-88.
PERRAULT, C. (2007): Compendio de los diez libros de arquitectura de Vitruvio. Sevilla. Editorial Extramuros Edición.
ROBERTSON, D.S. (1994): Arquitectura Griega y Romana. Madrid. Cátedra.
VITRUVIO POLIÓN, M. L. (1995): Los diez libros de arquitectura. Madrid. Alianza.
[1]
Vitruvio también hace
un inciso sobre los ladrillos fabricados en Utica, que se dejan secar durante
cinco años, y no son usados hasta que previamente un magistrado había dado su
aprobación.
[2]
Cuando se construía
alternando las hileras de los ladrillos, se iban trabando en las paredes
colocando los medio-ladrillos sobre las juntas de los ladrillos enteros, y se
conseguía una solidez y un aspecto muy logrado desde los dos lados.
+Marta Velazquez Rojas
+Marta Velazquez Rojas
No hay comentarios:
Publicar un comentario